Pequeña Victoria III

Continuación directa de la Parte I (Parte II)

Cuando volteó, no era Victoria quién estaba llamándole. Pero tampoco era una completa desconocida, aunque solamente la conocía por las fotos en la pared de la antigua casa de Victoria. Se saludaron como si se conocieran, él preguntó por Victoria, si iba a venir, si estaba esperando en algún lugar, ella respondió todo y le contó algunas historias más sobre su amiga en común.

-Una vez hablamos de ti, bueno, muchas, pero esta fue hace semanas, cuando me contó de las postales.

-Postal.

-Postales. Me contó primero que había visto a su ex, seguro sabes cuál. Y aunque no te cuente nada, seguro sabes cómo la afectó.

-¡Dios…!

-Él le enseñó fotos de su nueva vida y luego preguntó si ella seguía igual que cómo la dejó.

-Es un imbécil.

-Yo dije lo mismo. Fue cuando me enseño la postal,  la primera, la única que no le envío de vuelta con falsa nota de devolver al remitente. Le pregunté si no quería volver o no podía volver.

Aun cuando no se quedó a su lado, aun cuando estaba seguro que era una causa perdida, ella conservaba sus postales. No sabía cómo sentirse al respecto, menos sabiendo que ya nada podría hacer. -¿Qué dijo ella?

-Dijo “Ya volví una vez. Puse atención a todas sus cartas, las marque en un calendario, la fecha de envío y si mencionaba algo específico… Dijo que ahí estaría, que siempre estaba cada treinta días… ” Yo sólo supe decir que muchas cosas podían pasar en un día para impedir una rutina. Pero… ¿Por qué no estuviste ahí? -No dejaba de pensar en ello cada día y ahora que sabía que justo ese día había vuelto, que por eso devolvió las cartas y por eso no podía volver, por eso creía que no tenía nada a qué volver; ahora todo parecía una broma más del universo. -Yo quería conocerte ¿sabes? Me habló de ti mucho, antes de irse de aquí pero también después. Fuiste el único otro amigo que se permitió tener y yo quería conocerte.

-¿Qué esperabas?

-Que estuvieras esperando aquí por ella.

-¿Ella supo que planeabas venir o… o lo decidiste después?

-Le dije algunas veces que si no podía volver sola, yo vendría con ella. Ella esperaba que no estuvieras.

-No puedo creer que sí me diera su dirección, no puedo creer que pensé mejor idea nunca ir hasta allá, darle su espacio.

-También pensé que era mejor darle su espacio y su ritmo, ahora siento que perdí el tiempo. Jamás pensé que el día que se quedará estática, jamás pensé que ese día iba a ser aun más triste.

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Ojalá supieras hacerme sentir mejor.

Ojalá todos entendiéramos que no porque a nosotros nos funciona algo (un tipo de motivación, un tipo de humor, alguna distracción) quiere decir que a otra persona también.

Ojalá entendiéramos que lo primero es escuchar al otro, pero realmente escuchar no solo asentir con la cabeza y seguir nuestro discurso.

Conozco a tantas personas que solo quieren dar su discurso, seguir su broma.

Busco novio para mi mujer. 

Mi parte favorita de esta película es cuando conocemos al Don Juan y no tiene nada típico de galán. Pero la labia, Goooooei. Te habla bonito, te regala florecitas, te prende cigarros y te deja su paraguas mientras te sigue hablando bonito. Es un cursi, hasta se enamoró. Es un chingon.

Luego esta el personaje del marido con sus miedos, su grandes muestras de inseguridad, y la supuesta culpa que derivaría el separarse de Dana.

Y Dana. Dana. Goooooei, estudio periodismo, le perdió el gusto a la vida Y NO INTENTABA OCULTARLO, pensó que podía ser ella con su mal humor y malas rachas y no por eso iban a intentar deshacerse de ella. Fue forzada a pedir disculpas por ser como es.

Dana y el esposo, cuyo nombre realmente no recuerdo, tienen una secuencia con “Brillas” de León Larregui… Ella estaba segura de querer comprar la casa rodante, él no. Me dolió esa secuencia. Me doliste tu.

Esa serie en la que odio a todas las protagonistas. 

Desde que terminó How I Met Your Mother he dicho muchísimas veces que deteste el final, deteste que Ted y Robin volvieran. Casi siempre la respuesta es “iviE, es solo una serie de ficción.” y ajá, pero también al tener guionistas puede ser mejor, puedes no desperdiciar/borrar el desarrollo que le diste a tus personajes.

La otra respuesta que recibo es que ese final “es muy real.” Todos los que opinan así, ojalá vieran Girls; excepto que no porque las protagonistas son odiosas, excepto casi siempre Shoshanna.

En la sexta temporada de Girls se hace incapie en la historia de las personas, en que ni siquiera quienes vivieron la relación la recuerdan igual; en seguir adelante pero de repente caer en cuenta de esos sentimientos vividos y como a veces eso nos hace querer volver, explorar todos los que tal si que hayan quedado sueltos.

En Girls… Eso de revivir o revisitar el pasado nunca funciona, ni siquiera en relaciones familiares. Volver siempre tiene algo de espejismo, de buscar a la persona que era pero esperando madurez. Volver puede ser muy tentador, pero en Girls solo sirve para que ambos personajes se den cuenta que ya no va a funcionar, por más amor y sentimientos que ambos tengan. Eso para mi es más real. Toda historia cuenta, es cierto, no puedes hacer como que no pasó, no la puedes borrar, pero no por ello ha de continuar.

Fue lo mejor. 

Y al cuarto día, otra vez escribo de ti. ¿Sabes los celos que me provoca ver fotos de ti con tu novia? Ahorita tu foto de perfil eres tú y un amigo y hasta me dieron ganas de comentarte que la dejes por siempre.

Al cuarto día, me acordé de ti. De poco después del inicio cuando tu amigo te pidió mi número y tú no sabias si dárselo y yo no sabia si de verdad no te molestaba. De más después cuando me viste platicando con alguien y pasaste a saludar tres veces en una hora.

Al cuarto día, y un año después de… A veces sueño que teníamos oportunidad de ser. A veces me imagino que tal si eso no hubiera pasado así. Son ejercicios inútiles, casi todo sólo pudo ocurrir de esta manera, no hubo grandes momentos de tomar decisiones, excepto uno con libros en las manos, de safari en el parque, un día soleado.

Ya no rompas mi corazón. 

Desde que te conocí pude haber imaginado no llegaríamos a ningún lado. No se si sepas que cuando tienes química con alguien, lo único que necesitas es sincronía. Pero coincidir con una persona no es como poner un reloj a tiempo, y en nuestro caso venimos de lugares opuestos y no vamos para donde mismo, ni nos interesa cambiar por el otro/al otro.

Estoy contenta del tiempo que logramos coincidir, de las bromas que nos quedaron, de las decisiones. Está bien, es la vida y no es ni triste ni agobiante, simplemente es.

Todo esto te lo puedo decir, lo único que no encuentro manera de explicarte es por qué me preocupo tanto por ti. A veces se me apachurra el corazón con las cosas que me cuentas, me suenan algo peligrosas o poco sanas y no quiero que te pase algo. Me da miedo que dejes de existir.

Soñando contigo, parte 4.

Después de hablar con una de tus mejores amigas, me fui a dormir pensando en mi falta de motivación, en la fatiga “sin motivos”  que he sentido de un tiempo acá. Pensé en todo menos en ti, y te soñé.

En mi sueño, vivías con tu novia pero también  vivíamos juntos. No lo vi pero siento que yo te evitaba bien fuerte hasta ese día en que, por pura falta de ideas, me vi yendo a tu cuarto donde tranquilamente leías cómics. Nos saludamos, te pregunte quién era el héroe, me invitaste a leer. Aun cuando había una silla, me senté en tu cama creando la duda de por qué no me acostaba igual que tú. “Es que tu novia…” te reíste y me dijiste que ni estaba.

Leíamos, bromeabamos, me hacías cosquillas, tu amigo quien todo el rato habia estado ahí nos dijo consonas, yo dije “sí sé que  tiene novia eh“, me abrazaste más y entonces llegó tu ex. Hace poco conocí a tu ex y me faltó así  para enamorarme.

El final y el resumen de este 3er  sueño es que a nadie, más que a mi,  le importaba que tú, el tipo con novia estable, estuvieras en la cama quitándole el vestido a otra mujer. El 4to sueño fue un “AhHolaMuchoGusto” de tu novia a mi y un “¿ves? Jeje” de tu parte a ambas.

nota al pie: de los 4 sueños he escrito aunque en este blog solo encuentro el segundo 

Reverencia y final. 

Era el último día de su relación, lo sabía. Se puso un vestido azul marino, unas zapatillas negras, y una amiga se encargó de maquillarla y peinarla. Él se veía guapísimo con el cabello y la barba recien cortados, solo a ella le gustaba cómo se veía así, todas sus amigas le decían muy en serio que nunca se resurara. Le agradeció el gesto y él solamente sonrió. Para ella fue una señal más del fin, un último gesto amable. 
Se suponía irían al cine, pero en el camino entre el estacionamiento y la plaza, se toparon un grupo de teatro callejero. Él quiso quedarse, dijo le recordaba a una de sus primeras citas, ella casi llora, casi considera que esta relación todavía tiene vida. Casi. 
Después de eso decidieron pasear por un parque cercano, como habían hecho tantas veces que sus citas consistían en caminar, hablar mucho, y preguntar más.Alguien vestido como gitana se acercó a ellos ofreciendo leerles las cartas. Ella aceptó, él solo siguió la corriente. Fueron las típicas adivinanzas de buena fortuna, dinero, éxito inmediato, envidias, buenas amistades. La última carta hizo que la adivinadora se disculpara, auguraba un divorcio. Ella se concentró en asegurarle que no pasaba nada, y él no dijo nada solo tenia una expresión en el rostro que ella leyó como incredulidad, tanto de la adivinación, como del malestar de la mujer por su lectura. 
Se sintió un poco triste de que el restaurante para cenar no fuera el mismo de su primera cita, aunque si fue dónde celebraron sus cuatro aniversarios. Cuando ellos aún no terminaban de cenar, a la pareja de la siguiente mesa le sirvieron el postre, el pastel de la movía en vez de fresa, o alguna fruta, tenía un anillo. Aceptó, ambos no lo podían creer, y se respiraba felicidad. A ella le pareció bastante poético que otra pareja tomará el escalón siguiente, mientras ellos abandonaban del todo la escalera. Sí, era un buen último día. 

-¡Vaya, no pensé que la gente se comprometiera un día cualquiera! 

Ella realmente no le había estado prestando atención, así que sólo se encogió de hombros, – supongo ya lo habían hablado, supongo él cargaba el anillo para entregarlo en cualquier momento. 

-¿Crees? 

-No creo que esas cosas sean de “Me despierto un día, compro un anillo, pido matrimonio”. Hay cosas que hablar y saber antes. Considero. 

-Bueno yo tampoco creo que sea tan así pero, pero… -Quedarse a mirad de una frase realmente no era su estilo, así que ella volteó finalmente a verlo. Antes de poder preguntar si le pasaba algo, su vista se encontró con una caja azul marino, un brillante anillo dentro.