Autocrítica

Me dueles donde nadie más alcanza a llegar. Me muerdes en el lugar que no dejo nadie vea. Tú y de nuevo tú. Mil veces. Todas las veces que te diga adiós, has de volver. El mundo lo intuye. Junto letras y las publico en internet, entonces el público se imagina que algo paso, o que algo no sucedió. Incluso si exageran, si se inventan toda una serie de ficción: se quedan cortos. La relación enfermiza es la misma que cura. Te suelto, y me agarras porque sabes que de eso se trata. Bien fuerte. A lo nena, te extraño. A lo nena, me echas de menos. Será que me gusta tener a quién morder. O que a tí te gusta ser el centro de atención. A lo macho, por algo pasan las cosas. A lo macho, me dices que busque a alguien más. Como matrimonio a punto de divorcio, o novios que se conocen más de lo necesario, preguntas por ellos y yo contesto, total que la verdad siempre sale y si conoces las maneras de provocarme un orgasmo usando nada más que la lengua, no hay motivo para ocultarte nada. De mayor importancia: no hay manera.

 

Originalmente publicado en Muebles e Interiores 20/09/11