Inspirados en canciones de Fake Designers

 

De amor no se muere nadie, pero con cariño también se lástima. Querer mucho hace daño cuando no es correspondido, cuando eres tú solo como si estuvieras varado en el mar, esperando; esperando a pesar de saber que nadie vendrá. Estás ahí observando al mundo hacer su vida, sin ti. No te necesita. Y si alguna vez por debilidad o aburrimiento te busca: servirá sólo para hacer más daño. Mejor vivir a oscuras que siguiendo luces falsas, que aparte de todo se dan el lujo de no ser fijas.

Si estoy contigo, está bien. Mi salvavidas, ya sea para nadar, darme de beber o hacerme volar. Tú, conmigo. Yo, atrapándote a mi lado. Nunca te diré que me haces falta cuando no estás; no tengo que hacerlo, nunca te vas.

Excepto ésta vez.

`*

Apenas me voy acostumbrando a la falta de luz cuando alguien avienta un flashazo. Me encuentro atrapado en un laberinto hecho de paja con flores adornando ¿Tranquilidad a media tormenta? Algo está mal. No veo nada, y más importante es que no te veo, no te encuentro. ¿Dónde estás?

Camino con cuidado de no caerme pero fallo. He tropezado con algo que, al siguiente momento de iluminación, ya no está y tú sigues sin aparecer. Sé andar sin ti, eso no quiere decir que me guste hacerlo.

Alzó la mirada, buscando a ciegas una salida. Un camino, una guía. Siento el peligro pisándome los talones. A ti ni te siento ni nada.

Corro porque creo ver la prometida luz al final del túnel. Si resulta ser mentira, ¿qué más da? Resulta… resulta que he acabado frente a una casa que me parece familiar, mas no la ubico.

*

Hay personas dirigiéndose a la casa, algunos me saludan y otro hasta me abrazan ¿los conozco? No lo sé, no lo creo. Curiosidad, como un niño que acerca la mano al fuego para ver cuánto resiste antes de quemarse; así voy en cada paso hasta cruzar el portal.

La escena… el féretro… ¿Funeral? ¿Qué hago yo en un funeral? y ¿Por qué continúas ausente? Perteneces a mi lado, lejos de mí no existes, ¿Dónde estás? ¿Quién murió y por qué nadie llora? Silencio, vestimentas negras, pocas lágrimas y un montón de velas. Alguien murió ¿quién?

Camino por la casa y no apareces. No te busco, nunca he necesitado hacerlo; te estoy pensando, como siempre lo hago, pero ésta vez no soy el único. Piensan en ti… te recuerdan. Todos te recuerdan.

Te veo por fin. Veo tu rostro sobre el ataúd. Sonrío, tienes que estar del otro lado. Me acerco, me doy cuenta que te extraño, que me equivoqué y tú existías sin mí. Pero que éste sea tu funeral, a mí me convierte en cadáver.

Originalmente publicado en Muebles e Interiores

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