Han estado sentados uno frente al otro por demasiado tiempo, ambos sienten que han pasado meses y quizá así ha sido. No dicen nada, pestañean de repente, o suspiran, miran al suelo, al cielo, por la ventana, cualquier otra cosa. Cuando dicen algo, no es concerniente a ellos.

Suspira. -Dices que no te dejo quererme.

-Es correcto. Huyes

-¿Acaso me persigues? Ves mi espalda y no haces nada. Te sientas aquí y no dices nada.


Originalmente publicado en Muebles e Interiores

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s