Te perdono

Te perdono por no saber de dualidades, pero intentarlo. Te perdono por no saber estar ni allá, ni aquí. Te perdono por dejarme de lado, esperando como si sólo te fueses a ir los días de la semana, cuatro y medio para pasar dos y medio aquí pretendiendo que eso es equitativo. Te perdono porque sé que quien no quiere quedar mal con dos, no queda bien con nadie. Te perdono por compararme con ella, y con ella, y con aquella también. Te perdono por verlas más altas, más flacas, más bonitas, ojonas, tetonas, piernudas, nalgonas, peinadas, inteligentes, amables, caritativas, objetivas, ilustradas, despiertas, y tantos adjetivos que ya ni tú ni yo recordamos. Te perdono por la inercia. Te perdono por querer ser algo, sólo algo, y huirle en el momento decisivo. Te perdono por ya no saber. Te perdono por no recordar los sueños de la infancia. Te perdono por el momento cuando consideraste el ser adulto. Te perdono por enojarte conmigo, por tenerme en el suelo escuchando tus ataques y tus gritos. Te perdono por la saliva en mi pecho, los golpes contra la pared, y los rasguños en costillas y caderas. Te perdono por no entender, por malinterpretar, porque después de esto seguirás sin conseguir equilibrio, es imposible. Te perdono por lo que falta para que dejes de buscarme defectos basados en las cualidades de personas ajenas. Te perdono y perdono a quien lee y crea que esto va para alguien ajeno al espejo.

Baldosas amarillas

Nunca había notado que el piso es morado, verde, morado verde, morado.No sabía que los objetos cambiasen de color, pero debe ser cierto porque también la piel cambia. Moreno, blanco, rosa, rojo, moreno, vuelta atrás. Cuando cierra los ojos, el piso es morado con manchas rojas. Cuando los abre, el piso es cama, la pared es blanca, la piel es una bata de lunares, los brazos están atados a barandales a los lados de la cama, las manos están enguantadas como si de un bebé se tratase. Suspira. Cierra los ojos. Cuando los vuelve a abrir todo es igual, pero de tamaño enorme mientras el doctor y su madre se acercan cargados de preguntas. Ella no tiene respuestas.

Warm colors

Pátzcuaro
Lago de Pátzcuaro. 1/11/15

No es que no lo supiera. Yo tengo el trauma de abandono, y sin embargo soy yo la que se va, la que deja a quienes nunca me dejaron. Lo que pasó es que es distinto saberlo, a que una amiga te diga que nomas te fuiste; o que un amigo te diga que por meses estuvo realmente molesto contigo. Puede simplemente ser que a nadie le gusta le señalen sus faltas. O que me lo he estado cuestionando. O que los extraño. Hasta puede ser algo del tipo “ternura infinita por ti”, “Ya me conoces, lloro por todo”. O tal vez lloré simplemente porque soy muy nena y de lágrima fácil.

Vitrola

Se ríe de su reflejo en el cristal de la puerta. Ahí está otra vez, con el teléfono dolorosamente en la mano, apretando el botón para ver notificaciones, desbloqueando la pantalla para abrir la aplicación sin mensajes nuevos; ahí está otra vez esperando y suspirando. Es distinto, ésta vez también está pensando en lo que él diría si la viera. O tal vez está recordando, porque una vez él sí dijo. Una vez hace años, cuando sus suspiros eran por otra persona y él era… no era.

Se ríe cuando se ve porque ella no quiere… no quiere estar esperando, ni que le falten latidos cuando sí hay mensaje de él, y no quiero pensarlo toda la noche y todo el día. Pero tampoco quiere que falte en su vida. No es que lo necesite, o que lo quiera, no lo quiere, están perfectamente cada quien por su lado y su idea de libertad… es que lo extraña y quiere que se aparezca. Deja de reírse porque ha vuelto a pensar en puentes que no se sostienen de un solo lado, y eso definitivamente no lo quiere. “¿Él qué quiere? Todo sería más sencillo si supiera él qué quiere. Pero ¿cómo voy a saber qué quiere si no contesta mensajes que no sean para pelear por nimiedades?”

Y ahí está otra vez su reflejo carcajeandose de ella y la voz en su cabeza diciendo que tal vez eso le pasa por ser tan renuente a platicar sus planes con otras personas. No se culpa totalmente, sabe que si no grita las cosas para que el mundo las escuche, es porque tiene miedo de que si fracasa, o cuando fracase, entonces todos van a saber, a señalar y decir. Si le dices a alguien que vas a ir, te van a esperar; y, si luego no vas, se van a enojar. En cambio, no lo compartes con nadie y nadie puede decirte nada al final. Excepto uno mismo… y la voz en la cabeza… y la voz de él en su cabeza… y el reflejo en la trampa llamada espejo, que se sigue riendo.