1965

Mi mano recorre tu costado y me sobresalto de al final tomar tu mano, no es el camino usual, y estar en un parque no aminora mi sorpresa, que realmente no se trata de manos. Me estabas besando un día, yo empecé a llorar y mal explicar que no podía seguir con una relación más pasión que   inocencia, o más besos que platica. Entonces me abrazaste y dormimos, solo dormimos.
Caminamos este parque que te lleva a tu escuela y me acerca al trabajo, tomas mi mano y me sigues contando de lo que no terminaste, pero tu amiga te va ayudar y todo va a estar bien. Yo te cuento que hoy me siento mejor de todo. Pienso en lo tranquilo y contento que te ves dormido, siendo la cuchara chiquita, y tomando todo con más calma.
Pensé que te irías cuando dije lo de los besos, pero aquí estás; tomando mi cabeza entre tus manos, haciendo a un lado mi cabello para besar mi frente antes de desearme buen día. Das la vuelta para tomar tu camino, tomo tu mano y halo de ella para volverte a mi, de pronto necesito un abrazo y un beso como hace días no te dejo tener.
Acaricias mi pelo y ya sé, es tu manera de decirme que lo intentas, que esto te gusta pero tampoco tú quieres que sea lo único.
Le llaman equilibrio, se cuenta que es imposible.

Preguntas si he llorado por ti y la respuesta es sencilla, lo he hecho. ¿Quieres saber si he llorado por ti? He llorado por ti, a causa de ti, por tu falta de afecto, por tu exceso de control; he llorado por circunstancias cercanas a ti que no han sido tu culpa, ni tu problema. ¿No quieres preguntar mejor por mi descripción de Nena de lágrima fácil? Lloro por ti, por él lloré, por alguien más lloraré; pero sobre todo, al final del día, cuando a nadie le importa, lloro porque así soy, a causa de las flores, por exceso de hormonas, por falta de control, lloro por mi.

And we may never forget it

Pearl Jam es la banda que debí haber visto hace años, pero no lo hice por razones tontas. Pero muy tontas. Un año antes de eso, por el mismo tipo de razones tontas, o por exactamente las mismas, no vi a Stone Temple Pilots y, aparte de que Chester B. lleva ya un tiempo como vocal ahí, Scott Weiland ahora descansa, espero en paz. Me pesa, me duele y lloré por la noticia, resuena Killing me sweetly,  The last fight, y Fall to pieces en mi cabeza como loop infinito; también suena Save you, que es de Pearl Jam, y las palabras de Eddie de lo fácil que es culpar a la persona por su adicción, y lo terrible que se siente perder a alguiena causa de eso. Por eso uno debe ver a sus bandas mientras pueda, cuando pueda, y yo sé que cuesta pero no está de más ponerse en mente verlos, el siguiente año el que le siga, pero tener toda la actitud, disposición y recursos para. Eso fue lo que me llevó a ver a Pearl Jam en vivo, los años de fuerte convicción “los voy a ver cuando vengan”. Y fue GLORIOSO

 

¡Me faltan tantas palabras para este post! recuerdo la espera, toda la gente de fuera, cómo se fue llenando el Foro Sol, cuando por fin apagaron las luces y se prendió la decoración Lighting Bolt, con muchas lámparas por todos lados. O cuando tocaron Sirens, cambiando completamente el sentido al hacerlo para la familia de un fanático recientemente fallecido. O ese momento cuando Eddie salió con sólo su ukele y yo ni sabía que necesitaba escuchar Last Kiss para ser feliz y contenta. Sospechaba eso de Sleeping by myself Alive, aun cuando parezca cliché pero una partecita de mí necesitaba gritar ALIVE a todo pulmón, y saltar con Lighting Bolt, Save you, Evolution, Why go y Given yo fly y berrearlas todas, y escuchar a Eddie Vedder intentando y fallando a hablar español. Ni hablar de lo inesperado como Eddie  aventando panderos y pasteles al público, el agradecimiento a los fantz que siguieron toda la gira latinoamericana, y a más de un fantz en la lejanía.

Casi se me olvidaba, Las mañanitas

“Necesito que existas y que no cambies”

Terminé de leer La náusea (Jean-Paul Sartre) y debo decir,esto dista mucho de ser una reseña, o un escrito sobre existencialismo. Esos conceptos entraron a bailar con otros que ya habitaban mi cabeza, a explicarme por qué durante tanto tiempo pensé que este libro sería difícil de entender. Lo fue, pero no de la manera que hubiese sido tiempo antes.

Terminé de leer La náusea (Jean-Paul Sartre) y debo decir, mi personaje favorito es Anny. Me identifiqué, para que se entienda, y no me interesa saber si eso es bueno, malo, o si les dice algo; yo sé qué me significa. Momentos perfectos y situaciones privilegiadas, expectativa y realidad, vivir, sobrevivirse. Una vez alguien me dijo que sobrevivir, no es vivir.

¿Es siquiera posible pensar en alguien metido en el pasado? Mientras nos amamos, no permitimos que el más ínfimo de nuestros instantes, el más leve de nuestros pesares se desprendiera de nosotros y quedara rezagado.

La pasión se va y uno lo sabe, así como se sabe que podría no volver a aparecer, o no durante un tiempo. Sabe que de volver a encontrarse al borde de un precipicio, le va a dar miedo el salto. No como la primera vez, con esa adrenalina e ilusión de lo desconocido, ahora es algo que ya hemos vivimos, que sabemos puede terminar así o asado.

Recuerdo haber estado en ese barranco una vez más, llena de miedo haciendo todo lo posible para que el otro dijera “Mejor ya no” y poder dar la vuelta sin reconocerme cobarde.  Desde la primer mención de Anny, se volvió mi personaje favorito. Eso recuerdo, pero soy consciente de que los recuerdos no siempre son fiables. No lo digo sólo por repetir la idea de Sartre, ya sabía que esperar una persona/salvavidas es malo, que un espejo es una trampa, y que mirar largo rato los objetos no es bueno.  Pasa que, no se puede confiar en algo tan maleable como un recuerdo. Es posible que en aquel barranco yo haya dicho “Mejor ya no” y la otra persona exhalara de alivio al saberse libre de cobardía.

Nos lo llevábamos todo, y todo permanecía vivo, los olores, los matices del día, los mismos pensamientos que no nos habíamos dicho; no cesábamos de gozarlos y padecerlos en el presente. …
Por eso nos separamos, no teníamos fuerzas para soportar la carga.

Pero qué carga ser la Anny de Antoine. O el Antoine de Anny. Qué pesado saber que alguien respira esperando lo salves, lo guies, camines a su lado y estés incluso cuando no. Qué confuso ese momento [de realidad] cuando no interpretas bien [la expectativa de] tu papel y no te explican porque saben que no quieres entender de momentos perfectos, quieres saber qué hiciste mal.