Diez menos cuarto

La música para cubrir el ruido de la televisión para cubrir el ruido de la milésima discusión que nunca resuelve nada. Audífonos obligatorios aunque luego sienta molestas en el oído. Le gusta pensar que un día tendrán sentido, que habrá paz, que no temerá terminar escuchando una discusión que no le incumbe, y que realmente ya no escucha, tiene un montón de ruido formalmente producido que le ayuda a ignorar el ruido que ya casi es diario, que llega rompiendo ventanas, esparciendo pequeños cristales rotos por el suelo y ella a veces no los ve sólo siente cómo le pican los pies.

Intentó hablar con alguien una vez, sólo para darse cuenta que la persona estaba lo suficientemente cerca a todo como para también picarse los pies en un descuido. Pretende que todo está bien, que se puede comer directamente de ese piso.

Intentó hablar con alguien otra vez, empezó diciendo que necesitaba hablar con alguien…tal vez. Ese tal vez, o creo, o supongo, o me imagino, que se pone al final de oraciones que pueden terminar en incómodidad. Ella ya no puede andar descalza pero no quiere decir que los demás también deban fijarse, asume por más que sabe necesita a una persona a la distancia adecuada.

Necesita dos ruidos para tapar el ruido que no es suyo y nada más lástima, por supuesto que no sabe pedir ayuda. Sabe escribir, sabe dónde hay ruido, sabe salir de esa casa por ratitos que nunca son suficientes, pues igual tiene que volver a calzarse cuando regresa; sabe un montón de memes y líneas de ficción. No sabe…cómo detener el ruido.

Una explicación no pedida.

He estado intentando escribir por varias semanas ya. La hoja en blanco es lo que me detiene, principalmente. No encontrarle acomodo al final de Pequeña Victoria también me detiene un poco. El pudor de que, mis dos borradores listos para publicar hablan de sexualidad, es otro tope. Un tope irónico porque ambos dicen “no te avergüences, a nadie le importa“. Este blog ni siquiera lo comparto en Facebook (hay un link por ahí pero no… no comparto el link cada que escribo algo, me refiero). No comparto  mi vida en Facebook, una vida no son noticias graciosas y gifs, les informo.

Hay algo más que ha estado pasando por meses ya. No escribiría sobre ello, pero siento que me ahoga.

[^^Borrador de hace un mes^^]

Cuando finalmente fui al doctor, resultó que sí era un ALGO, sí había ALGO pasándome que explica toda la sintomatología. Todo era tan… común, que encontrarle una excusa era lo más sencillo del mundo e ir al doctor, la verdad es que daba miedo. No es un ALGO malo, es más, se supone que ya todo bien, pero suficiente para mantenerme alejada de escribir. Alejada de las hojas en blanco, las luces brillantes y los ejercicios mentales.

Estoy terminando de escribir esto solamente para decir que, si sientes que algo está mal contigo, con tu cuerpo, con tu mente, es realmente muy probable que algo esté mal. Y aun más probable que tenga solución más rápida, entre más pronto vayas a consultar con un doctor.

Diez completito

Cuenta hasta diez

y sigue uno más.
Once.
Once upon a time, once se veía muy lejano…
Once todavía suena a mucho,
pero aprendes a contar hasta diez, y uno más son once.
2009,
2010,
2011,
“Eso en dos años, así te cuides siempre, para matarte es más rápido un balazo.”
2012,
¿Te acuerdas cuando eran sólo nueve?
O, lo fácil que el nueve pudo haber sido el diez, y hubiese sido muy buen diez, casi completo.
Pero nadie que tu quisieras en la cuenta, se quiso meter en la cuenta. nueve es nueve y ya.
2013,
Te acuerdas del diez. El número le calza bien. Nunca hablas de él, así de diez, así de… uno entre diez
2014, 2016
¿Tienes idea qué pasó aquí? Te daré una pista en forma de cuento.
2015,

Aquí llegó a once y si pudieras, lo borrarías. Por el aftermath que tuviste y que nunca haz contado, principalmente.

Algunos ni los recuerdas en un conteo rápido. En otros no dejas de pensar.

Quitarías algunos por motivos varios, excusas incluso.

Cinco. Y uno serían seis. Cinco más y volverían a ser once,

¿A quiénes borrarias entonces?

Pero no te avergüences de haber empezado antes.

No te avergüences de haber comenzado después.

Tampoco es necesario que te disculpes por ello.

No porque “en el momento lo que quisiste”,

tampoco depende del número de ellos.

Sólo no te avergüences,

ni te disculpes,

ni lo pienses,

ni lo olvides.