Timelines

Escribí algo en el antiguo blog ¿se acuerdan del antiguo blog?

Lo hice por leer un blog ajeno, que tampoco se actualiza ya.

Siento que en este caso, ese post se lee mejor allá que aquí

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Vida

 No reaccionamos igual ante la muerte. Incluso entre la noticia de alguien cercano a nosotros, no reaccionamos igual.

Sí el difunto era mayor de 80 años, se nos hará tal vez sencillo pensar que eso no es mucho ni es poco, es bastante. Ya su último pastel mejor tuvo velas numéricas, a una por año; ya sus hijos tendrán hijos,  puede incluso haber bisnietos; ya sus años de juventud y riesgos quedaron en otro milenio, y sus propios padres y hermanos ya estarán descansando. 

Puede uno pensar eso y quedarse en calma, sentirse un poco menos triste. A menos que la muerte, o la noticia, te encuentre en uno de los escenarios más naturalmente melancólicos:un autobús en carretera, que bien podría ser la nada, y del lado opuesto del país. Sí, a mi entender Oaxaca es el opuesto de Chihuahua, en muchas formas. 

Intentas estar tranquilo, intentas encontrar calma.  Agradeces la coincidental distracción, al mismo tiempo que la maldices. Si tu acompañante no quiere hablar del tema, mayor razón para tranquilizarte pensando 90años es un chingo. Y funciona. 

Funciona hasta el día siguiente cuando, otra coincidencia, llegas a un funeral. Descubres que el “evento” no deja a  nadie indiferente en el pueblo; que fue una muerte inesperada, y que era solo una niña. No más de 12 años, que cayó en coma el día antes de participar en otro evento comunitario. Descubres otra vez que el norte y el sur son totalmente opuestos. Hay cuetes, hay niños con uniforme escolar aunque sea sábado, hay coronas como en tu ciudad, hay gente vestida con el traje típico, hay personas repartiendo mezcal, hay una banda,no hay negocios abiertos y lo que se percibe no llega a ser tristeza, ni alegría, ni indiferencia, ni algo que conozcas. 

Así la vida que se acaba un día, cualquier día, tengas más de 90 o menos de 12 años. 

 

 Descanse en paz la niña, mi tío abuelo Isaias. O mejor que descansen en fiesta, no sé yo qué haya después de la muerte pero en esta familia da comfort pensar en que te reciben todos tus parientes con una gran fiesta. 

That was just a lie.

Sueño intenso. Ya todos lo sabemos, o lo hemos incluso leído.

Sueño con desconocidos, o con conocidos con quienes jamás interactúo en la vida real.

No hace mucho soñé que ¿la mejor amiga? de un amigo, era también mi amiga y en lo que yo compraba la comida, a ella la secuestraron. Pensé contárselo a mi amigo, que al fin al cabos es un sueño y ya; solo que luego recordé quién es ella, yo y mi amigo en la vida real, entonces sonaba medio ardido. Es decir, no le pasaba nada feo, el secuestrador sufría un Síndrome de Estocolmo, pero inverso, y sigue siendo nada más un sueño intenso y batido, pero de todas maneras sobre-pensé tanto el si decirle o no, que al final mejor no lo hice.

Otro detalle del sueño, y que me gustaría que pasara, es que otro amigo salía con esta niña. Yo no lo sabía, de repente llegaba él todo preocupado y ocupado por encontrarla y salvarla. Al final del sueño, se re-encontraban en una escena digna de comedia romántica. Podría suceder ¿por qué no? al menos todos viven en Guadalajara, Jalisco. No es tan grande.

Sueño flores, sirenas, chicas con guitarras, ¿clases?, abortos, algunos viajes y los cinco gatitos más lindos y tiernos y que ojalá sean felices juntos por siempre.Sueño cosas que ojalá no se cumplan. Sueño cosas que ojalá no, pero sí porque estaría chilo poder decir “¡Hey, yo soñé eso!”.

Luego está la vez que soñé me daban en adopción, y un montón de batidillos más.Batidos que ahora, dos años después, no es que se hayan cumplido, pero se ven muy ordenados, lógicos, coherentes… Nada más le falta un detalle, uno que les contaría, pero no es real aún. Con un poco de mucha suerte, tal vez en octubre les cuente.

Avisos Parroquiales.

Okno.

*Dice WordPress que este blog ya cumplió un año. Ehm, en algún día antes del 20 de septiembre, pero después del 17. La verdad yo no me acuerdo, lo mantuve en secreto hasta el momento de cerrar el ciclo de Muebles e Interiores (octubre 3).

*Me siento mal cuando veo que hay visitantes diarios y muy pocos nuevos post. La inspiración se me ha escapado hasta de los sueños.

*También me siento mal porque no todos los post tienen punto al final del título. ¿Han notado?

Sarah.

Empezó a llover en el momento en que ella empezó a llorar, que también fue el mismo momento en que él salió de la ciudad con plan de nunca regresar. La lluvia siguió por tres días, con casi incontables perdidas materiales, algunos animales arrastrados por la corriente, y algunos animales humanos arrastrados por la tontería o imprudencia. Ella no lloró tres días, y él sí se acordó de ella al escuchar la noticia. Su prometida le preguntó si conocía el lugar y él dijo que había estado ahí alguna vez, nada importante dijo. Al cuarto día todo era calma. A los treinta días ya casi nadie se acordaba de ayudar a los que habían perdido con las lluvias. Ella todavía ayudaba a algunas personas, pero es que ella no tenía mucho más que hacer y sí contaba con los recursos. Cuando le agradecían y decían que se merecía una buena vida por tanto buen karma, ella se imaginaba volver a verlo algún día, en un café o un bar, cada uno cargando su baúl de recuerdos compartidos, cada quien dispuesto a juntarlos de nuevo. Sabía que no era posible, lo sabía todo, pero la razón no debería detener a la imaginación. En casa de ella todo era silencio desde aquel primer día de lluvia. No había televisión, ni música, ni compañero de sentimientos, ni vida.

Soledades concurridas. 

Un hombre construye un faro en una isla desierta. Un hombre utiliza su teléfono inteligente para investigar cómo construir un faro en una isla desierta que nadie quiere visitar. Navega en privado, aunque la única que pudiese ver su historial ya sabe lo que está buscando, aunque no entienda por qué. 

-Deberías prestarme tu teléfono, es algo que tú buscarias.

-Pero mi isla no necesita un faro, ni es isla. 

Sigue cada quien en lo suyo, él buscando instrucciones y ella buscando el mar. Ninguno dice algo por una hora, aproximadamente. Él ya esta haciendo cálculos, ella tiene más dudas ahora.  -No son cuatro años de isla desierta. 

-Sí son. 

-Primero, porque yo estoy aquí. -Debería haber respuesta a eso, pero el hombre sólo dice “Es que eres la favorita” y eso, a ella, no le explica nada. -Luego, aquí también llegó una flor. 

Levanta la vista del papel para verla bien, para que vea bien su gesto de -¿La vez por aquí? Y es una planta, no una flor. 

Le contesta el gesto lo mejor que puede -Tiene flores. Y estuvo aquí. Más tiempo que yo. De hecho, -y es verdad- me echaste de aquí cuando llegó ella. 

-Bueno pero… 

-Nada. No son cuatro años de isla desierta. 

Otra vez reina el silencio, él a sus cálculos, a buscar el mejor lugar para el faro y a ignorar a su favorita. “La favorita”  mientras mete los pies en el agua, da brinquitos deseando olas, revisa el reloj por si es hora de irse a casa y empieza a meter sus cosas en su mochila. 

-¿Te vas? 

-Por tu culpa ya pienso que también yo tengo una isla. No es isla. 

-Y dices que soy yo el que no contesta nunca. 

-Se hace de noche, y creo que alguien quiere llegar a mi isla. 

-Y te enojas si “te echo” porque llega alguien.

-Sí pues, somos igualitos ¿no te Jode? -Pero se están riendo. A veces aun se ríen. -¿Ahí va tu faro? 

-Ahí. 

-Bueno. -Lo que en verdad quiere decir es que ni siquiera está sobre la muralla que rodea la isla, y luego tampoco está cerca de la pequeña puerta que da el paso; esa que difícilmente se ve cuando estás frente a ella, que está en el agua y a diez metros de la costa.  Tampoco dice que sería más fácil quitar el muro, que poner un faro. 

Tú + Yo vs El mundo. 

Honestamente, no creo que por principio a alguien le desagrade la idea. En teoría, es el ideal. “En teoría funciona incluso el comunismo”.

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I “borrowed” this image from Google, if you click it, it takes you to the original site who posted. OP if you want me to remove it, just let me know 🙂

No estoy diciendo que sea malo, digo tener a alguien que te apoye en cada momento, incluso en los adversos, o sobre todo en esos, pues ha de estar muy bien si aparte de todo ese alguien es tu pareja, sea novio, prometido o esposo, es un sueño la verdad. Con lo fácil que nos resulta a unos tirar la toalla o salir corriendo, pues que genial quienes sí tienen a esa persona.

Es sólo que, no basta un tú + yo ¿me captas? sobre todo si más que elección, es lo que va quedando luego de alejar a las demás personas, voluntaria o involuntariamente, o por lo mismo de mantener el tú + yo. Porque está bien, repito que está muy bien tener a alguien que esté ahí, pero no está bien no tener a nadie más.

Vamos, que hasta casarse a uno le piden testigos. Y puedes decirle a cualesquiera cuatro fulanitos que simplemente estén por ahí, pero yo creo; bueno, a mí me gustaría que llegado el momento, esas cuatro firmas  (repetidas como 6 veces cada una) tuviesen lazos ¿ajá? anécdotas de la pareja, vivencias, testimonio de lo que fue y lo que puede ser.

Además, si solamente tienes a una persona en el mundo ¿a dónde vas cuando no está? ¿A quién visitas si sale de viaje? ¿A quién le puedes contar las inquietudes que te surjan cuando es muy probable la mayoría tenga una idea no-realista de tu pareja, por lo mismo de que se fueron alejando de todo? ¿Quién te ayuda a planear las sorpresas? ¿Cómo se distraen para no caer en monotonía y hartazgo? ¿Dónde obtienen el punto de vista para desenredar un problema si ambos se atascan y no hay nadie más?

Ser pareja está bien, pareja sana es mejor aún, pero de verdad que me parece aún mejor tener un sistema de apoyo, personas cercanas (no necesariamente familiares) dispuestas a ayudar, aconsejar, acompañar. Porque por más romántico que sea ese Tú + yo vs El mundo, El mundo es más grande y no hay ninguna necesidad real de ir, en pareja pero solo cuando estoy segura que, si se dejan conocer y alcanzar, mucha gente querrá ir de su lado
.

 

Diez menos cuarto

La música para cubrir el ruido de la televisión para cubrir el ruido de la milésima discusión que nunca resuelve nada. Audífonos obligatorios aunque luego sienta molestas en el oído. Le gusta pensar que un día tendrán sentido, que habrá paz, que no temerá terminar escuchando una discusión que no le incumbe, y que realmente ya no escucha, tiene un montón de ruido formalmente producido que le ayuda a ignorar el ruido que ya casi es diario, que llega rompiendo ventanas, esparciendo pequeños cristales rotos por el suelo y ella a veces no los ve sólo siente cómo le pican los pies.

Intentó hablar con alguien una vez, sólo para darse cuenta que la persona estaba lo suficientemente cerca a todo como para también picarse los pies en un descuido. Pretende que todo está bien, que se puede comer directamente de ese piso.

Intentó hablar con alguien otra vez, empezó diciendo que necesitaba hablar con alguien…tal vez. Ese tal vez, o creo, o supongo, o me imagino, que se pone al final de oraciones que pueden terminar en incómodidad. Ella ya no puede andar descalza pero no quiere decir que los demás también deban fijarse, asume por más que sabe necesita a una persona a la distancia adecuada.

Necesita dos ruidos para tapar el ruido que no es suyo y nada más lástima, por supuesto que no sabe pedir ayuda. Sabe escribir, sabe dónde hay ruido, sabe salir de esa casa por ratitos que nunca son suficientes, pues igual tiene que volver a calzarse cuando regresa; sabe un montón de memes y líneas de ficción. No sabe…cómo detener el ruido.

Una explicación no pedida.

He estado intentando escribir por varias semanas ya. La hoja en blanco es lo que me detiene, principalmente. No encontrarle acomodo al final de Pequeña Victoria también me detiene un poco. El pudor de que, mis dos borradores listos para publicar hablan de sexualidad, es otro tope. Un tope irónico porque ambos dicen “no te avergüences, a nadie le importa“. Este blog ni siquiera lo comparto en Facebook (hay un link por ahí pero no… no comparto el link cada que escribo algo, me refiero). No comparto  mi vida en Facebook, una vida no son noticias graciosas y gifs, les informo.

Hay algo más que ha estado pasando por meses ya. No escribiría sobre ello, pero siento que me ahoga.

[^^Borrador de hace un mes^^]

Cuando finalmente fui al doctor, resultó que sí era un ALGO, sí había ALGO pasándome que explica toda la sintomatología. Todo era tan… común, que encontrarle una excusa era lo más sencillo del mundo e ir al doctor, la verdad es que daba miedo. No es un ALGO malo, es más, se supone que ya todo bien, pero suficiente para mantenerme alejada de escribir. Alejada de las hojas en blanco, las luces brillantes y los ejercicios mentales.

Estoy terminando de escribir esto solamente para decir que, si sientes que algo está mal contigo, con tu cuerpo, con tu mente, es realmente muy probable que algo esté mal. Y aun más probable que tenga solución más rápida, entre más pronto vayas a consultar con un doctor.

Diez completito

Cuenta hasta diez

y sigue uno más.
Once.
Once upon a time, once se veía muy lejano…
Once todavía suena a mucho,
pero aprendes a contar hasta diez, y uno más son once.
2009,
2010,
2011,
“Eso en dos años, así te cuides siempre, para matarte es más rápido un balazo.”
2012,
¿Te acuerdas cuando eran sólo nueve?
O, lo fácil que el nueve pudo haber sido el diez, y hubiese sido muy buen diez, casi completo.
Pero nadie que tu quisieras en la cuenta, se quiso meter en la cuenta. nueve es nueve y ya.
2013,
Te acuerdas del diez. El número le calza bien. Nunca hablas de él, así de diez, así de… uno entre diez
2014, 2016
¿Tienes idea qué pasó aquí? Te daré una pista en forma de cuento.
2015,

Aquí llegó a once y si pudieras, lo borrarías. Por el aftermath que tuviste y que nunca haz contado, principalmente.

Algunos ni los recuerdas en un conteo rápido. En otros no dejas de pensar.

Quitarías algunos por motivos varios, excusas incluso.

Cinco. Y uno serían seis. Cinco más y volverían a ser once,

¿A quiénes borrarias entonces?

Pero no te avergüences de haber empezado antes.

No te avergüences de haber comenzado después.

Tampoco es necesario que te disculpes por ello.

No porque “en el momento lo que quisiste”,

tampoco depende del número de ellos.

Sólo no te avergüences,

ni te disculpes,

ni lo pienses,

ni lo olvides.

Tres historias

Cuando estaba en sexto de primaria, la última semana de clases nos dieron permiso de no ir con el uniforme, me acuerdo de una niña en falda negra, pegadita hasta las nalgas y luego con vuelo. No fui el único que comentó al respecto, pero sí el único que le chifló. La niña me acusó con la maestra, la maestra dijo que hacía muy mal ella en vestirse con ropa no apropiada ni a su edad, ni a la escuela.

Tuve mi primera novia a los catorce años, ella era menor que yo pero muy linda persona, muy bonita niña. Era una relación bastante inocente, apropiada para nuestras edades aunque estas fuesen distintas. Luego un día ella dijo ya no querer estar conmigo, que aparte no la dejaban tener novio, pero sabía que eso era mentira porque sus papás trabajaban casi todo el día y ni se daban cuenta de nada. A los pocos días me enteré que andaba con otro. Fui de sorpresa a su casa y sí, ahí estaban. Me enojé, le grité a ambos, sentí unos celos y una furia terrible. No recuerdo cómo terminé golpeándola.                                Escuché a unas vecinas comentando de la niña que habían golpeado, les preocupaba que una niña tuviera novio y criticaban la ausencia de los padres.

El siguiente incidente que recuerdo fue sucediendo durante meses. Mi novia se cambió de escuela  y de repente estaba muy ocupada entre clases, tareas y actividades extra. Cuando estábamos juntos, que cada vez sucedía menos, ella estaba siempre muy ausente, y muy al pendiente de su teléfono que nunca me dejaba ver. Yo me enojaba, como cualquier persona haría, y le gritaba pero nunca la golpeé. Eventualmente terminó conmigo, dijo sentirse vigilada, asfixiada y ya no sabía sí me quería o tenía miedo a mis esporádicos ataques de celos y, según ella, ira. Nos conocíamos de años, su familia confiaba en mí, ella nunca le comentó a nadie de mis celos, ni de los gritos, creo que le daba vergüenza. Fui a su casa a hablar con ella. Ella no quiso hablar. Ella no sabía de la pistola en mi mochila. Fue la única vez que alguien cuestionó mis acciones, fue la única vez que hubo consecuencias para mí.

-fin-
Este texto es una ficción derivada de tres tristes noticias no relacionadas entre sí.